...o el lugar de la
visibilidad. Desde hace tiempo me impliqué en esto de las redes sociales
probando varios sistemas, no todos, donde poder probar la sociabilidad en red
más allá de los primeros pasos a través de chats o irc allá por los noventa y
tantos dejando atrás módem y máquinas inexplicablemente eficientes, lo cual me
sugiere la capacidad de adaptación del ser humano dentro del medio en el que
actúa. Supongo que finalmente uno termina decantándose por un espacio y
abandonando otros, en mi caso, por escuetos, por entorno, por edad o interés.
Lo que es genérico es el tipo de espacio que uno puede crear. No se trata de
nada ‘media’ o formal sino del espacio espiritual que uno construye sea
mediante imágenes, palabras, música o todos juntos. Hablamos de un espacio o
lugar existencial. Desde la supuesta libertad, estas redes parecen
presentar lugares donde la comunicación de libre expresión es el aspecto que
todo usuario parece esperar. Uno se deja 'ver' o se presta a la visibilidad
aparente de lo que desea que se vea, que aunque lo exprese matizado no deja de
ser similar a lo mismo que sucede en la presencia habitual ordinaria. Uno se
acerca a 'su espacio', que realmente es su ser o lo que se permite ser, y
define parcelas de su expresión, modos de ser, intuición, moral, mitología,
etc. Podría decirse un ser humano casi completo, obviando la parte biológica.
Nos estamos creando como seres-mente, criaturas supercerebrales que abandonan
continuamente habilidades cada vez más en desuso. Como decía el ser que se
construye en estos espacios adquiere su carácter esencial precisamente ante lo
ajeno. Uno se funde en la red con el resto de usuarios que se configuran como
un ente abstracto para el que se piensa, se construye y se escribe. Entidad que
ya posee vida propia, que mantiene actividad por sí misma y por tanto configura
un mundo en sí. Uno sabe mayormente qué esperar de otro ser humano, lo novedoso
es enfrentarse/avenirse a este tipo de entidades. Nos acostumbramos a generar
un espacio neutro, uno más entre otros, ni más ni menos importante; a pensar
para nosotros pero referir para esta entidad abstracta de la que desconocemos
su reacción y su comprensión. No se emite de sujeto a sujeto. Si el lenguaje ya
espera un sentido que descubrir, la comunicación web mantiene aún otro grado
más alejado respecto al emisor o sujeto real, al pasar previamente por el
filtro configurador del ente-web hasta conseguir llegar al receptor.
Aunque renuncio a una visión paralela de esta representación del ser respecto a
la representación del ser ordinario, lo cierto es que lo social cotidiano
permite la presentación, el exponerse al otro y aunque queramos ofertarlo
mediante analogías de sociedad y relaciones interpersonales, creo que
ésta es la diferencia primordial en el espacio-web donde uno no se presenta ni
se expone, simplemente se ‘propone’ para que el ente abstracto lo fusione con
el resto en una especie de unidad telemática. El pensamiento-sujeto se
relaciona con otros pensamientos-sujetos. Se comparten intuiciones, se aprenden
los nuevos juegos, las nuevas gramáticas. Los individuos quizás lleguen
después. Esta es la grandeza pero también la decadencia.
Así cuando el espacio es público, lo es desde donde el que escribe lo hace con
y desde la mente de lo Otro, del que recibirá lo escrito. Se espera influir y
también ser influido. Otro rasgo a tener en cuenta es que está permitido en
cierto modo flexionar el tiempo, romper parte de la lógica, paralizar el
discurrir. Se detiene el tiempo biográfico de la actividad propia del ser
edificado. Mi espacio dialógico, por su carácter comunicativo, mantiene su
propio estatuto sobre el tiempo.
El ser se construye, el espacio crece y también crece la persona-web ajena
incluso al ser del que escribe. Uno nunca da ni expresa su totalidad. El
espacio se configura como un ente con vida propia, que ejerce su actividad
desde su pasividad. No es ‘todo’ pero se propone como tal y se recibe como tal.
También debemos comprender la limitación que nos viene impuesta. No se dispone
de libertad tal como la deseamos sino como supuestamente elegimos que debe ser
bajo la sombra de un respeto a unos patrones que no son necesariamente los del
grupo. El sistema elige la normatividad sobre la que construir ese ser-web
mientras éste se mantiene sedado y bajo la presión de no poder ser más
expansivo que lo que le es permitido por el sistema (posibilidades de
presentación del espacio, software, hardware, banda ancha, etc). Éste no es
finalmente lo que desea sino, hasta lo que por el momento, se le permite llegar
a ser mientras la tecnología no permita nuevas posibilidades de ser.
Expuesto este caso uno elige en su limitación su mostrarse o hacerse visible,
como decía, su proponerse. El sujeto real puede no contemplar esta visión
web-existencial, incluso restar importancia vital a este mundo-web. Qué se
desea expresar, cómo se desea crecer, qué pseudovida practicar. La visibilidad
política; religiosa; artística; ética. También la imaginación y los lugares
utópicos o mitológicos del ser. Expresión de una libertad artificial pero
también de una ‘vida’. Aunque visibilidad al fin y al cabo. Una biografía
parecer ser una bio-web, un discurrir artificial y paralizado donde de un
vistazo se contempla una vida o un mundo ya unificado con el mundo de la
entidad configuradora, como una perspectiva o parcialidad de esa totalidad-web
a la que el ser-web queda sometido. Una parcialidad observada y analizada
por el resto de pensamientos-sujeto también con sus propios espacios. Por eso
el criterio de tu propuesta vital debe ser vitalmente importante, selectivo y
ético, donde sólo quepa lo que en las posibilidades de ser, y bajo las
limitaciones descritas, se desee ser visible. El ser-web puede ser construido
desde parámetros artísticos, lo cual supone crear una vida de arte, en el arte,
como arte. Un ser con predominio de calidad; ética y estética se funden; lo
utópico y lo cotidiano son complementarios. Según avanzamos se está
construyendo esta especie de antropología-web desde donde se autoanaliza
internamente, entorno observador y reflexivo de sí mismo, también cuestionado y
cuestionable desde la ‘tradicional’ mirada del Hombre que continúa su labor
filosófica de tensión-comprensión, de intentar leer el ‘mapa’ como las palabras
de este texto mismo.