El texto web es entendido morfológicamente como una entidad general de la que es posible escindir sus elementos únicamente en justificación a su análisis y donde imagen, texto, código, sonido e interacción conforman un nuevo texto visual o escritura hipertextual de expresión polisemiótica (Tatiana Sorókina) no jerárquica dando forma a la expresión al igual que sucedía con la literatura tradicional. Si bien quizás no interese mantener por más tiempo una analogía entre escritura tradicional e hipertextual sí que es preciso distinguir entre la concepción de hipertexto como globalidad informacional e hipertexto como presentación de la información capturada a través del ordenador. Explica la autora la posibilidad de integración de tipos de información distintos en el aspecto global de la noción de hipertexto la cual mantiene cierta analogía entre mente e hipertexto, ambos como caos organizados y donde no se dan ni centros ni periferias en sus marcos de nodos relacionales, de ahí su ausencia jerárquica. El hipertexto así es entendido como un sistema organizacional en relación a un todo donde es integrable, aspecto que apunta a la teoría del discurso y de un contexto histórico existencial (Foucault) que permite traspasar el mero texto-objeto y reinterpretarlo bajo el prisma de la totalidad en la que ha sido generado.
Esto no sucede en la noción de hipertexto como campo de información de la pantalla que en su presentación requiere de prioridades, enlaces informacionales y de estatutos formales que además lo limitan en su diseño formal, es decir, si tradicionalmente el diseño y maquetación suponían el aliciente de atracción al lector, en esta otra clase de texto visual lo que se presenta como tal determinará su legitimidad. Por cierto bajo este marco además aún seguimos presentando los mismos patrones tradicionales cuando ya se precisa de una nueva escritura capaz de manejar y ofrecer de manera integral todos los tipos de información y sus respectivas semióticas. Se requiere no solamente una nueva noción de escritura (que denominará escritura hipertextual o electrónica) sino una nueva interpretación para el nuevo medio cibernético.
Por su configuración como explica Tatiana Sorókina [La semiótica, la escritura virtual y las permutas educacionales], ya en su estructura formal la página del libro mantiene su propio estatuto constituido por la imprenta mientras que la página electrónica lo hace respecto a los limites de la propia pantalla donde se expone. Esta propiedad estilística ya presupone una percepción distinta entre ambos y por tanto la necesidad de nuevos modelos de análisis distintos a los tradicionales y que respeten la multielementariedad del hipertexto analizable desde su presentación como texto visual [1].
La palabra en la comunicación tradicional de la literatura no presentaba su aspecto fonológico, no obstante en estas nuevas tecnologías se da la posibilidad de realizar la expresión tal cual, mayormente en su perfil multimedia (web o incluso libro+cd o audiolibro), donde pueden ser presentadas con la carga de emotividad que se pretenda en su intención, lo cual puede puede llevar a dos cuestiones: la claridad de su exposición y la oscuridad de su desciframiento.
Creo que si los textos del pasado, letras sobre papel, querían expresar más de la palabra, su contexto, lo no visto, entonces el lector era invitado a su reinterpretación; ahora en el texto-multimedia se presenta todo-tal-cual y lo metafórico pasa por el propio imaginario que representan tácitamente, inintencionalmente estas imágenes o textos visuales. Quizás de todos modos desde una perspectiva ontológica toda imagen intencional implique a su vez la posibilidad de poder ser presentada/interpretada como inintencional. Antes el juego era de tipo intencional, pretendía significar y se trataba de desvelar un texto que mantenía (o en el que el lector avezado pretendía ver) cierta oscuridad mientras que el texto visual o hipertexto (que lejos de representar, se presenta) se ofrece en una claridad y transparencia aparentemente tranquilizadora que no pretende ser más que sí mismo cuando sin embargo se encuentra repleto de significados velados y además, desde la perspectiva de cultura visual, con poder suficiente para mover resortes internos del sujeto y por tanto con repercusión social. La 'palabra' del texto-visual se presenta desnuda, en soledad pero llena de implicaciones aunque en un primer nivel se presente informacionalmente inocente y accesible.
No hay que olvidar que el proceso de traducción y transformación siempre está presente en el hipertexto que conlleva el traslado a través del código máquina, rescatado incluso desde otros lenguajes de segundo nivel. No es poco habitual encontrar páginas que no se presentan del mismo modo en unas máquinas que en otras dependiendo de aplicaciones, sistemas operativos o las propias características externas que configura el propio usuario. De esta manera la interpretación pasa necesariamente por la limitación del software, que como explicaba en el texto sobre Arte acaba por configurar su propio estamento privado o al menos ajeno al control del usuario.
Es interesante notar que el lector de este nuevo medio precisa del conocimiento previo, la gramaticalidad y la sintáctica de la página web que obliga a rastrear sus elementos y requiere una proactividad contra la pasividad de la literatura tradicional.
[1] (Siguiendo el recomendable resumen de Keith Moxey [Los estudios visuales y el giro icónico]
http://www.estudiosvisuales.net/revista/pdf/num6/moxey_EV6.pdf
se puede ampliar la investigación: desde la perspectiva del medio o cualidad W.J.T. Mitchell expone el giro de la imagen que cobra vida en sí independiente al mero análisis linguístico de éstas; G. Boehm sobre el giro icónico donde la imagen adquiere 'sentido' y gramática dentro de las metáforas visuales en que se produce; Elkins y el uso de la imagen por la ciencia; Belting sobre la presencia icónica que mantiene la ausencia de un cuerpo y que denomina ausencia visible; Bredekamp y su análisis de la forma donde el objeto se constituye como forma de pensamiento visual. Mientras que por la perspectiva icónica que expone Nicholas Mirzoeff se centra en el análisis del mensaje, el contenido o propósito y sus funciones sociales; incluso la interpretación crítica donde el papel de la subjetividad nunca fijada del espectador-crítico es relevante para la historización de la cultura visual [Irit Rogoff]).
jueves, 20 de junio de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
II Sobre la Conferencia " Estética política de las imágenes inintencionales " de J.L Molinuevo
La conferencia de Molinuevo sobre las consecuencias del posfacismo posmoderno sobre el sujeto nos advierte sobre la explotación de estos imaginarios para recoger poder gracias a la necesidad esencial del hombre de estetizar su entorno y de mantener conexión con él, es decir gracias a su necesidad de estetizar su propia vida. Esta necesidad es explotada tanto desde la política como desde la publicidad de manera sutil recurriendo a la apelación sentimental del sujeto, bajo el estímulo de una recreación ambiental de camaradería donde a cualquiera se le invita a ser partícipe de un grupo, una vertiente, un parecer, una protesta. Donde la unión se produce por el padecimiento y donde los componentes comparten su victimismo.
Este aspecto es un suceso claro en las redes sociales donde de manera funcional actúan estos mismos imaginarios que buscan adhesión y que además permiten al individuo creer que la decisión es tomada libremente y por sí mismo. Pienso que el individuo cuando decide libremente no debe basar su determinación por factores ya predeterminados sino fomentar en sí mismo una libertad creativa. Se trata de ser capaz de ver por ejemplo la injusticia o la desigualdad, de señalarlas e incluso de decantarse y no tanto de entregar el librepensamiento a una causa que quizás haya creado o se haya creado desde un imaginario estético que se oferta como sutilmente normativo, resultando cómodo, llevadero y éticamente fácil pero que al mismo tiempo limita la libertad creativa creando individuos redundantes.
Esto significa que lo decisivo no es decidir de entre un cúmulo de opciones sino el crear decisiones. Si otorgamos realidad a estos imaginarios influyentes del posfacismo este matiz marca su presencia tanto en lo real como en lo virtual. El individuo de lo real, ceñido a la necesidad de su presencia real, de su estado estético y ético, se ve limitado a decidir y justificar su elección de entre lo que se le ofrece y cuando cree decidir libremente se da cuenta de que su decisión queda determinada por elementos sutiles no percibidos directamente. El individuo de lo virtual, capaz de traspasar fronteras de lo estético y lo ético a causa de su falta de presencia, gracias a no tener que justificarse por el uso de su pseudovida virtual de la que puede escapar en cualquier momento, se ve también limitado por la “materia” del entorno del hardware, incluso del software, de la seguridad, de las aplicaciones limitadas. Sin duda desde lo artístico, en lo virtual es donde claramente se aprecia la ‘tensión’ del ritmo obligatorio que Dewey explicaba sobre lo característico en el cumplimiento de la obra.
La pregunta es ¿la vida virtual-real del individuo es una sola generalizada donde las diferencias ya no cuentan (fascismo moderno)? Y si existen dos vidas diferenciadas del individuo ¿cuál pesa más? ¿en cuál el sujeto se identifica más, o podríamos decir, es más sí mismo?
El buen criterio, la capacidad selectiva de autoeducarse, aspecto nada nuevo de la tradición estética y que dejó entrever Molinuevo, queda reflejada no solamente en la obra de arte que puede ser la propia vida del individuo (Beuys, Kaprow, Knowles) e incluso en su producción plástica sino en el propio personaje virtual; precisamente en ese personaje virtual donde al igual que el ser humano real es siempre posibilidad de ser. Hablamos si preferís verlo así del aspecto 'político' o social de la red que según yo la veo global o parceladamente no es exposición, ni es presentación sino 'proposición'. Propuesta de ser según su presencia, su manera de presentarse, su particular estética, según el individuo real que se acerca y la completa de sentido y se integra dejando constancia de su presencia que invita a una nueva proposición. Creo que el acercamiento a la red ya se constituye como una experiencia estética y como tal es recogida por los artistas que reformulan los sentidos de los materiales de la red, sean datos, fotos (el originario Rol. V. Bergman), videos, blogs, remezclas e incluso rescatando la estética de los videojuegos (enlazando todo a las iniciales propuestas de Philip Corner, por ejemplo), extraen contenidos para devolverlos enriquecidos de relaciones en formas que potencian expresiones y sinergias que siempre dejan poso incluso inconsciente en el espectador. Muestra patente de la influencia es el traslado de la apariencia de los personajes a la vida real en el juego que se da en las ferias Expomanga, por ejemplo, donde los participantes se mantienen en completa interacción en los foros, webs de manga, posibilidad de lectura de los propios comics y series online hasta la preparación y educación japonesa que les lleva a muchos a ejercitarse en el dibujo Manga y hasta a aprender el idioma cautivados desde las páginas de sus héroes. De este modo el feedback queda completado.
Quiero traer a memoria el aspecto intere sante de Fluxus sobre su principio de abolición del yo y el ego omnipotente del artista para enlazarlo con las producciones arbitrarias de algunas propuestas de interactividad web.
La siguiente cuestión trata de la pérdida de este mismo ego por parte del espectador conectado y despersonalizado. Sometido a las nuevas gramáticas donde nunca queda patente con claridad si el interlocutor es real o solamente el humano es el creador de quien está al otro lado de la red.
Indagar sobre la cuestión de porqué el material de la web se convierte en producción artística al ser re-presentado ofrece el mismo tipo de respuestas que puedan darse sobre el uso de cualquier material en obras artísticas, por lo que creo que la conectividad puede ser el factor determinante y distintivo respecto a otras producciones. La web permite gran difusión con pocos medios por lo que las limitaciones técnicas y costes de material pueden ser fácilmente reemplazadas para que el artista pueda centrarse en el aspecto productivo sin demasiadas distracciones externas.
martes, 4 de junio de 2013
Sobre la Conferencia " Estética política de las imágenes inintencionales " de J.L Molinuevo
Algunos rasgos que
destacaron de la conferencia hablan desde la perspectiva de las
sociedades y de la repercusión de los imaginarios en las culturas
políticas de la imagen, aspectos más bien de la recepción estética
sobre la sociedad como la comprensión
gracias a la producción-reproducción que enlaza directamente con el
criterio
y su posibilidad de educación del gusto
(gusto como rasgo de corporalidad plena, se degusta con todo el
cuerpo); así también la perspectiva sobre la legitimidad de la
imagen debido a su operatividad, a su uso que conforma el imaginario
del cual precisamente esperamos una responsabilidad de sí mismo en
la culturas políticas ya que las imágenes siempre causan afección
y obligan a respuesta impidiendo un espectador pasivo el cual incluso
puede no ser consciente de ello.
Sería
interesante enlazar esta cuestiones con el tema general del Taller.
Molinuevo tocó un aspecto
muy interesante cuando explicaba la cuestión sobre que una imagen
solo se puede ser respondida con otra imagen, incluso existe algún
proyecto al respecto de reciente creación que es posible ver en http://www.imalogo.es/. Esta posibilidad de paralelismo
signo-palabra, signo-imagen obliga igualmente en su intercambio a
mantener una gramaticalidad y por tanto creo que nos lleva a una
especie de callejón sin salida ya anunciado por Wittgenstein del
Tractatus sobre el
intercambio no solamente de categorías estéticas sino incluso
gramaticales (y por tanto la necesidad de interpretación sobre
aquellas o de cuestionamiento semántico de estas últimas). Mientras
exista intercambio, acción/reacción nos encontraremos con los
mismos problemas de ámbito semántico o hermenéutico o por otro
lado quedamos abocados al solipsismo interpretativo de la imagen (lo
más una exposición de imágenes autoreferenciadas sin vínculos
entre ellas). Un análisis desde el exterior también somete a este
dialogo a una ‘metainterpretación’ (externa a los participantes
que ya interpretan) sobre lo que está aconteciendo.
Creo que la pregunta que más nos debe inquietar es la que va referida no tanto al cómo sino al porqué, salvo que deseemos que lo estético invierta en su propia referencia y abandone toda esfera que remita a otros ámbitos. En la conferencia se tocó este tema acerca de esta cuestión sobre por qué se elige una imagen y no otra como pregunta correcta en el uso de imaginarios. Ciertamente adentrarse en ese terreno constituye una hazaña cuyo horizonte quizás se dibuje desde las psicologías o ciencias de la mente.
Mi pregunta a Molinuevo
iba un poco en esta dirección. Dado que la imagen prevalece sobre la
palabra y nos somete a un influjo inevitable ¿estaremos
vinculándonos a cierto tipo de estéticas, ampliando esto, a ciertos
tipos de vida, simplemente por el influjo estético en sí? ¿qué
clase de poder nos lleva a decidirnos por parecer más que por ser? ¿por fundir ambos hasta no distinguirlos?¿por llevarnos a la confusión de lo estético y lo ético? Esto tiene que ver con los movimientos sociales, con los grupos
urbanos. Mantienen unas estéticas concretas pero en el origen ¿uno
genera esta estética o se adhiere a una estética inicial ya
constituida?. Creo que en ambos casos se pasa por la apropiación
(sea de iconologías, de moda, de músicas, de pareceres incluso,
etc) y por tanto pienso que el tema de la adhesión del sujeto a un
tipo de estética repercute en ámbitos no exclusivamente estéticos
y es un aspecto fundamental sobre el que la propia estética debe
investigar en pos de un sujeto que por descifrarse libre debe pasar
antes por hacerse consciente de esta cuestión. Lo estético además creo que
opera de manera sutil también en casos no tan contundentes sino en
lo cotidiano e individual.
Creo
que la apropiación de los posfascismos de la iconología de
anteriores fascismos no es una práctica o metodología estrictamente nueva. Cuando la imagen no era la herramienta lo fue el
discurso, a veces tan efectivo estéticamente como la imagen. Ahora
quizás se presente más sutil mediante la imagen, sin embargo donde
aparentemente se presenta esta cuestión hacia un destino
irrevocable, esta sutileza no garantiza su recepción de la manera
quizás esperada por su emisor precisamente por presentarse de manera
velada y expuesta a interpretaciones diversas. Podríamos decir al
respecto que la imagen mantiene cierta autonomía en sí y reclame
cierta expresividad al sujeto para poder constituirse conforme a un
sentido. Por cierto, si indagamos en cuestiones semánticas tendremos
que remitirnos a los aspectos contextuales y sus ‘juegos’ de uso,
a su función metafórica para pragmáticamente reinventar un sentido
de la imagen y no tanto su significación.
Molinuevo hace referencia a la reinterpretación de la imagen bajo el prisma de sus aspectos ocultos influyentes sobre las masas, lo cual no deja de tener su importancia pero que inevitablemente nos deja sumidos en una especie de mitología a la que remitirnos que nos despoja de cualquier control sobre su influencia, al menos para el que no se encuentre en guardia, según explicó en la conferencia. Explicó que es este ámbito velado el impulsor de muchas de las orientaciones de los individuos que conforman las sociedades, ámbito dirigido desde la publicidad o la política.
Pero esta misma mitología incontrolable es la que se genera, creo, en la virtualidad. Es cierto que tras la máquina está el individuo. La mente mantiene el control inicial de lo elemental virtual. Sin embargo existen cuestiones incontrolables que se suceden tras las intervenciones virtuales y donde el individuo-creador deja de ser el ‘controlador’ de sus intervenciones para convertirse en un espectador de esta nueva realidad configurada que se sostiene independiente y constituyente de una nueva totalidad. De algún modo la creación virtual también renuncia a su independencia y se sostiene viva en la conectividad, frente a una red de conexiones que le dan un nuevo sentido, una nueva realidad. Es necesario comprender su naturaleza viviente, su forma artificial como tal, permitir su pseudoexistencia como un objeto más de la creación humana, artefacto ético, político y estético, con su propio biograma y su propia materia física.
Un profesor me preguntó una vez si la estética se subsumía en lo ético o era lo ético lo que subsumía en lo estético. A día de hoy creo que lo estético crea vida y si bien lo ético puede generar decisiones y puede ser lo impulsor, también este impulso puede quedar determinado o puede originarse por lo estético. Ejemplo de esto creo que son las redes sociales.
Molinuevo hace referencia a la reinterpretación de la imagen bajo el prisma de sus aspectos ocultos influyentes sobre las masas, lo cual no deja de tener su importancia pero que inevitablemente nos deja sumidos en una especie de mitología a la que remitirnos que nos despoja de cualquier control sobre su influencia, al menos para el que no se encuentre en guardia, según explicó en la conferencia. Explicó que es este ámbito velado el impulsor de muchas de las orientaciones de los individuos que conforman las sociedades, ámbito dirigido desde la publicidad o la política.
Pero esta misma mitología incontrolable es la que se genera, creo, en la virtualidad. Es cierto que tras la máquina está el individuo. La mente mantiene el control inicial de lo elemental virtual. Sin embargo existen cuestiones incontrolables que se suceden tras las intervenciones virtuales y donde el individuo-creador deja de ser el ‘controlador’ de sus intervenciones para convertirse en un espectador de esta nueva realidad configurada que se sostiene independiente y constituyente de una nueva totalidad. De algún modo la creación virtual también renuncia a su independencia y se sostiene viva en la conectividad, frente a una red de conexiones que le dan un nuevo sentido, una nueva realidad. Es necesario comprender su naturaleza viviente, su forma artificial como tal, permitir su pseudoexistencia como un objeto más de la creación humana, artefacto ético, político y estético, con su propio biograma y su propia materia física.
Un profesor me preguntó una vez si la estética se subsumía en lo ético o era lo ético lo que subsumía en lo estético. A día de hoy creo que lo estético crea vida y si bien lo ético puede generar decisiones y puede ser lo impulsor, también este impulso puede quedar determinado o puede originarse por lo estético. Ejemplo de esto creo que son las redes sociales.
Quizás como muestra
honesta de todo abandono estrictamente semántico o de
interpretaciones cerradas de la tarea estética sea la de la exhibición que surge de la plasmación de estos
sucesos estéticos en un nuevo mundo (web) donde no rige exactamente
la normatividad del mundo real y donde todo queda desvinculado, ya
por fin conscientemente, de todo aspecto humano: el mundo de las
máquinas…
Cualquier intervención humana sobre este universo y su capacidad interrelacional dejará constancia adulterada de la normatividad de nuestro mundo habitual, de su modo de entender las relaciones, de sus ajustes y correcciones restando expresividad y finalmente libertad al universo web que se presenta como mundo en totalidad y como presentación de sí como tal, obra que se construye a sí misma, llamémosle si se desea una gran performance, una Gran Producción vital donde se da la posibilidad de recrear ese universo del ojalá de que siempre hablamos.
martes, 30 de abril de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
Llega el documental "Marina Abramovic: la artista está presente"
Desde el día 8 podemos ver el documental "Marina Abramovic: la artista está presente" en las salas Verdi de Madrid (Calle Bravo Murillo, 28)
Os dejo el trailer de esta artista que hace de su vida arte
Os dejo el trailer de esta artista que hace de su vida arte
jueves, 7 de febrero de 2013
Inaugura la Feria de Arte Contemporáneo Flecha 2013
¿Qué es FLECHA?
La palabra FLECHA la forman las siglas de “Feria de Liberación de Espacios Comerciales Hacia el Arte”
Lugar: Centro Comercial Arturo Soria Plaza (CCASP) en Madrid.
Flecha es una buena muestra de que el Arte irrumpe en lugares insospechados y que como tal es síntoma de las nuevas respuestas que los artistas y la nueva época requieren. Si las instituciones presentan un Arte momificado, encasillado en espacios exclusivamente pensados para ello, estas propuestas mantienen al Arte en un lugar cotidiano, cercano y de esta manera formando parte de la vida y por tanto vivo, valorable, presencial. En momentos de crisis las soluciones locales llegan de manos de los propios artistas.
Nos vemos en Flecha
La palabra FLECHA la forman las siglas de “Feria de Liberación de Espacios Comerciales Hacia el Arte”
Lugar: Centro Comercial Arturo Soria Plaza (CCASP) en Madrid.
Flecha es una buena muestra de que el Arte irrumpe en lugares insospechados y que como tal es síntoma de las nuevas respuestas que los artistas y la nueva época requieren. Si las instituciones presentan un Arte momificado, encasillado en espacios exclusivamente pensados para ello, estas propuestas mantienen al Arte en un lugar cotidiano, cercano y de esta manera formando parte de la vida y por tanto vivo, valorable, presencial. En momentos de crisis las soluciones locales llegan de manos de los propios artistas.
Nos vemos en Flecha
miércoles, 6 de febrero de 2013
La Jetée (El embarcadero) de Chris Marker
El momento más traumático de la existencia es la muerte y más aún tener la certeza de la llegada del inevitable momento de dejar de ser. El momento de la muerte resulta ser obsesivo y se mantiene como una sombra existencial, sorpresiva, difícilmente preparable y donde razonablemente es comprensible aferrarse al aspecto vital que uno reviviría eternamente. Quizás se den dos niveles existenciales; el individuo es víctima de una sugestión, es manipulado y sobre él mismo experimentado; en otro el individuo acalla esta consciencia para dedicarse a la vida, a poder vivir. Los desenlaces vitales suelen ser sorprendentes como sucede en este film de 28 minutos de Chris Marker cuyo escenario es el París subterráneo tras la III Guerra Mundial y sus consecuencias radioactivas. La experimentación con sujetos sobre el viaje mental en el tiempo es el único recurso que le queda al hombre. A un hombre al que es necesario engatusar para convertirle finalmente en una mera herramienta técnica que aporte las respuestas necesarias para la supervivencia. Una vez más el fin justifica los medios. La necesidad básica de encuentro, de tácita complicidad, de la búsqueda de un estado conciliador es puesto al servicio de lo pragmático, lo útil, lo no-emocional.
La terminal o muelle del aeropuerto no es más que un punto de referencia al que acudir. El lugar donde todo empieza pero donde todo también termina. El sitio donde comienzan a ocurrir las cosas, donde las cosas cotidianas y conocidas, donde el recuerdo de la infancia termina por ser el rasgo terriblemente realista ante una muerte impasible. No hay principio ni final, no existe cronología para el Hombre sólo momentos-estado, solamente supervivencia, presencia actual y que se actualiza constantemente.
Si el enlace no funciona pulsa aquí
Dirección Chris Marker
Producción Anatole Dauman
Guíon Chris Marker
Música Trevor Duncan
Protagonistas Hélène Chatelain, Davos Hanich, Jacques Ledoux
Género Film fotonovela
País Francia
Año 1962
Idiomas Francés, Alemán
Duración 28 minutos.
Si el enlace no funciona pulsa aquí
Producción Anatole Dauman
Guíon Chris Marker
Música Trevor Duncan
Protagonistas Hélène Chatelain, Davos Hanich, Jacques Ledoux
Género Film fotonovela
País Francia
Año 1962
Idiomas Francés, Alemán
Duración 28 minutos.
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